Adios adios adios
viernes, abril 07, 2006

No es más que un hasta luego. Es un coitus interruptus ante la posible apertura de un nuevo blog. Lo que sucede es que me cansé de ser Cyan. Opino que he perdido mi identidad y que de ahora en adelante me dedicaré a ser un poco más yo. Y acerca de lo que piense la gente, ME LO PASO TODO POR EL COÑO, como alguna vez dijo Verónica Forqué, pues ya todos saben que soy gay, y para los que tengan alguna objeción, pues me importa un reverendo carajo.

Creo que en el nuevo blog que voy a abrir asumiré mi verdadera identidad y pondré una foto mía. ME CAGO EN TODOS. Hablaré de mí y sólo de mí, estoy con el egocentrismo al máximo.

¿Qué más? Ah, sí, en un principio había pensado en hacer un post super largo de despedida en donde derrocharía ríos de tinta (o de bytes) en demostrarle al mundo lo bien que escribo o en callarles la boca a todos lo que me comparan por Bayly, pero no lo voy a hacer porque sencillamente ya no me interesa la opinión de terceros, y además porque NO TENGO GANAS.

Sólo quiero agradecer a las personas que conocí a lo largo de todo este tiempo y que a veces sin postearme comentarios, me tenían muy presente y me leían siempre. También hago las disculpas del caso a todos aquellos que se vieron afectados por mí ante la amenaza de ventilar sus intimidades. Lamento haber sacado algunos trapitos. Es que soy excesivo. ¿Qué puedo hacer?

Todo lo bueno se acaba.

Nos vemos más pronto de lo que imaginan.

Posteado por Cyan a las 4:13 p. m.
 
 

Y la lluvia caerá
domingo, marzo 19, 2006



And I don't care if there is no tomorrow...

Es horrible llorar cuando el motivo es insalvable. Te consume el cuerpo y se siente una prisión de agujas en el paladar. Cuando ya no quedan soluciones se llora con razón. Y de pronto uno se pregunta, ¿en qué momento puedo dejar de llorar?

Felizmente ya no hace mucho sol. Anoche sentí frío y concluí que el verano se estaba acabando. Es triste planear un verano inolvidable y terminar teniendo todo lo contrario. Ya se van acabando los días de playa, la gente va dejando de sonreír. Unos se van enfermando, otros se ponen de mal humor. Eso va mejor con mi estado de ánimo. Me aterra ver tanta luz ahora que lo veo todo tan gris.

Quisiera tener un filtro blanco y negro tras la vista, para ver el mundo de manera monocromática. ¿Adónde se fueron los colores? Aún los sigo buscando. De vez en cuando los hallo, pero no se quedan, se van irremediablemente, como todo en esta vida.

Deseo inventar la máquina del tiempo, retroceder y ponerle pause.

Posteado por Cyan a las 11:54 p. m.
 
 

Quiero
jueves, marzo 16, 2006

Estoy escuchando canciones ñoñas, lo que comunmente se conoce como "música para planchar". Ahora que él ya se fue, sólo me queda recordar que él alguna vez lo fue todo, todo para mí. No esperaba volver a verlo tan bien. Uno tiene aquella falsa esperanza de que las personas con las cuales rompemos van a deteriorarse desde el preciso instante en que dejamos de verlas pero no. Lo vi más lindo que nunca. Y eso es raro, nunca lo había considerado un chico guapo, salvo para mí. Pero esta vez, lo vi guapísimo. Algo debe haberse hecho en el cabello. Y sonreí. Sonreí porque comprendí que ya no estaba enamorado de él. Sonreí de pura nostalgia.

Sonreí porque es algo especial ver un chico guapo por la calle, apuntarlo con un dedo y decir "él estuvo conmigo". Eso es lo que pasará de ahora en adelante. El tiempo ha cambiado muchas cosas. El sexo también. Se han atenuado mis sentimientos por él, pero al mismo tiempo tengo una urgencia de cariño increíble. Siempre la he tenido. Ya me harté de tener sexo con terceras personas de rostro anónimo. Cuerpos apetecibles, sí, no obstante lo que queda después es una eyaculación rápida, una breve despedida y la promesa incumplida de volver a verse. Últimamente no estoy volviendo a repetir con las personas con la que me acuesto.

Es sexo al paso, lo sé. Son necesidades del cuerpo. Sin embargo, a la larga, me hace mucho daño. Busco el amor en brazos de lo voluble. Estoy hasta los huevos de esa lista de hombres con los cuales no tengo mayor comunicación más que el polvo en sí. Y continúo escuchando canciones de Daniela Romo, maldita sea.

Ya no siento nada por él, salvo un enorme cariño. ¿Un poquito de amor? Quizás. De una u otra manera, no dejaré de amarlo, eso jamás. Más aún cuando ahora que no estoy con él lo veo más maduro, más lindo. Es una tortura asimilable. Me da pena por mí mismo. Porque al fin conseguí desenamorarme de él. Lo que parecía improbable ocurrió.

Quizás con el tiempo, cuando él regrese de viaje, nos tomemos una cerveza y nos riamos de todo y de todos. Quizás este más maduro. Quizás no. Quizás ambos nos demos cuenta que el tiempo que pasó es inexistente. Quizás podamos retomar algo que cuando se acabó aún era inmensamente fuerte. Quién sabe. El futuro es indeterminado. Ojalá, ese día, podamos estar más en paz.

Por ahora sólo me queda llorar mi soledad, retorcerme en mi cama sin nadie a mi lado, y recordar cuando él me decía, con aquellos ojillos llenos de ilusión:

- Qué bueno que te encontré...

Nos encontramos y nos perdimos. Tal vez jamás volvamos a encontrarnos. Pero sigo buscando a esa persona, en todo caso. Sí, carajo, me siento terriblemente solo. Y duele. Duele mucho.

Posteado por Cyan a las 1:21 a. m.
 
 

Juana La Loca
martes, febrero 28, 2006

Creo que me estoy volviendo loco. O bueno, al menos eso es lo que acabo de autodictaminar. En un principio me dije a mí mismo que podría superar todos mis problemas y qué mostro, qué bacán. Se me acabaron las pastillas y no volví a tomarlas. Eso, según Addy Possa, podía ser contraproducente. Pero no me importó. Tampoco quiero ser esclavo de las pastillas para siempre. Tengo una posición muy arty acerca de todo mi lío interior. Quiero encontrarme a mí mismo en estado pansexual, sin identidades, sin nada de nada, sólo yo sin pastillas, sin excesos, sin poses. Yo y yo.

Por eso dejé de tomar mi medicación desde hace un par de semanas. Y oh sorpresa!, desde hace un par de semanas he vuelto a caer en lo mismo. Inactividad, falta de sueño, falta de motivación. Dolor también. Muchísimo. Quería automedicarme esta vez de la nada. Dejar de depender de las pastillas. Pero curiosamente mi enfermedad era más fuerte. Aún así estaba dispuesto a librar una batalla contra ella.

Ayer fui a mi consulta mensual con el pisquiatra y le dije que estaba muy bien. Le mentí. En lo que sí le fui sincero fue en decirle que había dejado de tomar la prescripción que me dio.

- No dejes de tomar tus pastillas, hermano. -me dijo.
- ¿Por cuánto tiempo tengo que tomarlas, doctor? -dije yo.
- Seis meses -dijo él- En estos caso lo mejor es prevenir cualquier depresión generalizada con desenlaces fatales.

No era ninguna novedad. No era la primera vez que había pensado en matarme.

Pero ¿seis meses?

Horror.

Me sentí como un esclavo sin amo. Abandonado a la deriva. Aproveché para preguntarle si le llegaron los resultados de la evaluación psicológica realizada por el doctor cuero, y me dijo que sí, que confirmaba las sospechas de un cuadro de depresión total, y que como cualquier otra enfermedad debía ser curada con medicamentos, de lo contrario seguiría en lo mismo.

Hoy empecé a tomarlas de nuevo. Lo malo es que mi ánimo anda por los suelos y, como había dejado de tomarlas, es probable que el efecto surta de aquí a un par de semanas. Qué mierda.

Anoche vi "Juana La Loca". Me pareció vacua y sin mayor trascendencia. Entretenía, sí, pero el guión hacía agua por todos lados. De todos modos, Juana se volvió loca de amor. No estaba loca y sin embargo su corte opinaba lo contrario. Sólo amaba a su marido desmesuradamente. Eso es lo que me pasa a mí.

Posteado por Cyan a las 11:38 a. m.
 
 

Mis cinco malos hábitos
lunes, febrero 20, 2006



1) Tocarme el pelo instintivamente o chequear mi peinado en un espejo (o reflejo) al menos cada cinco minutos.
2) No repetir la ropa que me pongo en eventos sociales con la misma gente, o repetirla recién luego de dos semanas como mínimo.
3) Agarrar mis cosas e irme de una discoteca o bar que se atreva a tocar una salsa o reggaeton.
4) Leer los folletitos de mis CDs cuando me siento al baño a cagar.
5) Hacer el gesto de 'peace & love' con los dedos cada vez que me toman una foto. Es INSTINTIVO y muy nineties.

Este meme relajante me lo pasó la tía C, y se lo paso a Eduardito, a ver si de una vez por todas se deja de flojeras y actualiza su blog.

Posteado por Cyan a las 3:41 p. m.
 
 

El último capítulo de Billy
domingo, febrero 19, 2006

Juré no volver a mencionar a Billy por este medio, pero creo que su violencia contra mí, lo amerita. La semana pasada me confesó que se había encamado con otro y bueno, ya saben ustedes cómo me cayó la noticia. El imaginarse a tu ex-novio (del cual aún estás enamorado) haciendo el amor con otro es atroz, en verdad es una experiencia que no le recomiendo a nadie. Mi misma frustración me hizo cometer un desliz: me molesté con él, y le dije que iba a acabar con mi vida. Me corte la vena de la muñeca izquierda y me sentí un poco mejor. Aplacó el dolor en algo, pero no conseguí mi objetivo: morir.

Está visto que no vale la pena suicidarse. Por nadie. Nadie lo merece. Y menos una persona detestable como Billy, como comprobaría días después. Arrepentido (el amor te hace escrbir cosas estúpidas) le mandé un e-mail disculpándome por mi actitud, pidiéndome que olvidáramos el tema. O sea ¿Yo pidiéndole disculpas por haber querido suicidarme por él? ¿Yo pidiéndole disculpas por haberse acostado con otro? Su reacción no fue la esperada. No sólo no me respondió, sino que además me bloqueó del MSN y a decirle a todo el mundo que mi intento de suicidio fue "puro floro". ¿Qué se puede esperar de una persona así?

De todas maneras aún quedaban eventos por saldar: el sábado (anoche) era su fiesta de despedida en un concurrido local barranquino. La actitud de indiferencia que Billy había tenido conmigo hacía suponer que yo no estaba invitado, pero varios amigos en común me animaron a asistir. Después de todo, no era una fiesta privada, era un local libre. De manera que dije bueno, iré un rato y, como es su despedida, le diré "hola Billy, que tenga un bonito viaje" y después me regresaría a casa.

No obstante, ayer me mandó este e.mail:

Cyan:

lo siento, no quiero que vayas mañana. no quiero verte más. suena malazo, pero qué quieres que haga? en mi lugar que harías? me odiarías no? yo no te odio, pero simplemente me siento como mierda por la sobreexposición de nuestros problemas. [...] ahora, si no quieres defraudar a tus amigos, ve. pero ten en cuenta de que yo no seré más que un hola y chao. a pesar de eso, no quiero lidiar con otros problemas.

Razón suficiente para cambiar de idea y no asistir. Sin embargo, mis amigos me dijeron "anda a saludarlo y punto, total, si dice que si quieres ir vayas, entonces no hay problema".

Y fui, pero en ese momento tampoco sabía lo que me esperaba.

Ni siquiera quería pasar un buen rato. Sólo quería ir porque ya se lo había prometido a varias personas (no a él), y porque también, de alguna manera, quería brindar una buena impresión y despedirme de él. Pero no pude.

Él me lo impidió.

En cierta forma me divertí, hasta donde pude, y mucho. Me importaba un comino lo demás, pese a mi buena disposición y la cara larga con la que me recibió, como diciendo "¿y a tí quién mierda te invitó?" pero no consiguió amilanarme. Ya sé que quiso hacerme sentir mal desde el inicio pero no pudo, al menos no en ese entonces. En ese momento fue cuando me encontré con mis buenos amigos y me divertí bastante. Bailé mucho. Me reí demasiado. Me olvidé del asunto. Era un local público y estaba dispuesto a divertirme.

Fue allí cuando él empezó a cagarme.

Yo: ¿Viste lo que me hizo?
Amiga: Déjalo. Está borracho.
Yo: Aún así. No estuvo bien.
Amiga: La verdad no. No sé qué le pasa.

Y continuó haciéndome la vida a cuadritos, como dejando bien en claro quién era el dueño del gallinero. Pero tampoco le hice caso. Vamos, sé cómo tratar a gente inexperta en cuestiones etílicas, y sobretodo a los chibolos inmaduros con pose de maduros. Salí un poco a respirar.

Afuera me encontré con varios amigos más. A uno de ellos últimamente me ha dado por decirle "novio". Al escuchar esa palabra, Billy salió y empezó a insultarme.

"DE QUÉ CHUCHA HABLAS HUEVON? OE ESTE HUEVÓN DE ACÁ ES MI EX, Y NO SE QUÉ CHUCHA ESTA HACIENDO ACÁ, NO QUE CARAJO HACE ACÁ" (y demás sandeces que no vale la pena mencionar).

Nunca pensé, en mi vida, ser insultado de esa manera, y peor aún ser insultado por la persona que alguna vez había querido. Me fui a llorar al baño, entre el humo y sudores ajenos. Luego salí a la calle de nuevo, pero ya no fue lo mismo. Me encontré con Anne Horexia y Aero Lito y me regresé a casa, tragándome mis lágrimas. ¿Llorar por él?. Jamás. Es una persona que no vale nada.

Billy:
Si lo que pretendías era hacerme sentir peor, pues aplausos, lo haz logrado, aunque ya cambié de parecer. Voy a hacer una peor persona. Se acabó el buen Cyan. Ahora comienza mi lado oscuro.

Gracias por no valer nada.

Posteado por Cyan a las 11:48 a. m.
 
 

Nada
domingo, febrero 12, 2006

No se por qué hay veces en que siento que mi vida es una mierda. Que no sirvo para nada. Que todo el mundo está en mi contra. Que todos siguen con su eterna cantaleta de autoayuda cuando en realidad nadie puede entenderme. No busco amigos. Sólo estoy buscando alguien que me entienda, que sea capaz de asimilar todo y comprenderme, no que me juzque como todos lo hacen últimamente.

En días recientes la gente se queja de la falta de dinero, de la falta de estabilidad laboral, de la falta de buenos candidatos al gobierno. Nadie se queja de la falta de cariño. Y a mí eso me urge. Es vital. Todos se van. Me quedo solo. Solo con esos malditos pensamientos cada vez que me levanto, ese mismo nudo en la garganta que siento al escribir estas chorradas en el teclado, las mismas lágrimas que corren por mis mejillas y vuelven salado mi paladar. No es justo, para mí ni para nadie. Es un eterno funeral. Es complejo también.

Me duele el cuerpo de los pies a la cabeza. Siento la mente nublada. Y el dolor, ese mismo dolor en la espina dorsal, en el abdómen, a la altura del corazón, en todas partes, ese dolor que me obliga a cortarme, a provocarme pequeños cortes, pequeños sangrados para aplacarlo. El dolor físico es soportable. Ya me saqué la mierda muchas veces. Lo que no puedo soportar es el dolor que me araña el alma.

Posteado por Cyan a las 11:17 p. m.
 
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